Una señora de mediana edad arrastra sus pies al caminar, las bolsas del supermercado le pesan mucho. Los niños extranjeros juegan y se rìen con acento; soy incapaz de entenderlos. Me siento en la ventana de mi pieza mal pintada y veo a la gente pasar: caras de aburrimiento o decepciòn llenan el espacio de sus sonrrisas. Empiezo a pensar lo lindo que serìa ofrecerles consuelo, o al menos un cigarro.
Los autos andan, andan hasta que se pierden con el ruido de las conversaciones y sùplicas de mis vecinos. Ahora bloqueè la libertad de mis acciones con la belleza de la rutina: nunca se ven suficientes japoneses muertos. Mientras espero la llegada de una carta con una fotografìa del ocèanos, me congelo; la esperanza tarda mucho.
Sè que puedo sanarme, hay alguien que busca lo que escondì en mi libro de dibujos, ese sucio y arrugado papel guardado en el bolsillo de mi chaquetòn negro. La constante melodìa de las canciones underground mantiene mis dedos ocupados, entonces ya no me puedo herir. Y todo lo que tengo es el eterno ahora.
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1 comentarios:
Te voy a decir algo y espero me lo entiendas...
...no dejes de escribir.
Por nada del mundo, no dejes de escribir.
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